| Capítulo 44 |
| « Francisca, estoy cansado. Hemos pasado por al menos ocho puertas retorcidas.
¿Alguna vez se va a terminar esto? » |
| « Enrique, tienes que ser valiente. No olvides que la pintura bonita nos dijo que pasáramos a través de las puertas retorcidas.
No tenemos elección. Debemos tratar de hacer lo que ella nos dijo ». |
| Él suspira. . . |
| Otra vez, Enrique avanza hacia una puerta retorcida. Tan pronto como llega al umbral de la puerta, vemos
que ésta no es como las otras: |
| ¡Una cara sobrenatural con rasgos iluminados aparece súbitamente sobre la puerta retorcida! Los pequeños ojos negros
penetran hasta lo más profundo de nuestras almas. |
| La enorme boca, que enmarca un infinito espacio negro, articula las siguientes palabras: |
| « Ustedes nunca van a salir de aquí, niños. ¡Ustedes son míos! » |
| declara el espectro con una voz tan tronante que las vibraciones sacuden el pasillo. |
| Enrique está aterrorizado frente a la puerta retorcida. El fantasma se aprovecha de esto: |
| Una gran mano con un largo brazo que parece surgir de la superficie de la puerta agarra al pobre Enrique. . . |
| La mano fantasmagórica sujeta el cuerpo del pequeño Enrique con un terrible apretón y lo aleja de la puerta.
« ¡Francisca! ¡Ayúdame! » |
| Corro hacia Enrique para ayudarlo. Cuando llego hasta él, una cosa nefasta
sucede: pierdo el equilibrio y me caigo al piso. |
| Absolutamente desesperada, extiendo la mano hacia Enrique, quien está tratando de liberarse
dando patadas. |
| Estos movimientos distraen a la aparición por un momento.
Logro pasar la mano entre los pies de Enrique y así toco la parte inferior de la puerta retorcida. |
| El fantasma deja escapar un grito que parece venir del infierno. ¡Pero él sujeta a Enrique aún más fuerte! |
| Súbitamente, letras doradas rodeadas por un tipo de halo se sobreponen
en la horrible frente del fantasma
creando la siguiente palabra: |
| SALIR |
| « ¡Dios mío! ¡Estoy demasiado asustada para recordar cómo conjugar SALIR! ¡Socorro! » |